Crítica // LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS (o cuando el blockbuster y el cine se encuentran)

ID_D47_17954.dngHemos de darle un aplauso al director Francis Lawrence, que llevaba camino de instalarse ‘ad aeternum’ en en la vasta comunidad de mediocres albañiles hollywoodienses y se ha rescatado para la causa cinéfila con la certera Los juegos del hambre: En llamas. La segunda parte de la cuadrilogía -comercial y ya cansina manía de los estudios con sus superproducciones para adolescentes- supera a la anterior entrega en madurez, ritmo e intensidad; y, además, cuenta con Jennifer Lawrence. Menuda potra tuvieron en Lionsgate de que la susodicha quisiera ser la heroína de su proyecto; ella sola sostendría la película aunque la dirigiese el mismo Daniel Calparsoro.

En llamas posee más acción (y más dura y mejor rodada) que su predecesora y aumenta el discurso subversivo de su trama -metáfora revolucionaria para los tiempos que nos toca vivir en el mundo desarrollado y casi antigua para los países del Tercer Mundo que patrocinan nuestro ‘bienestar’ (cómo odio esta asquerosa palabra)-, alma que conserva al espectador sentado en la butaca durante dos horas y media, entretenido y con ganas de guerra.

3No todo es perfecto en la película, sin embargo. Mientras que Katniss está bien trillada por el guión -aunque me sigue chirriando el triangulito crepusculero de las narices- el film no rasca lo suficiente en los personajes de Josh Hutcherson y Liam Hemsworth. Quizás eso sea culpa de los guionistas Simon Beaufoy y Michael Arndt (autores brillantes, con lo que me extrañaría que así fuese) pero como no tengo el libreto delante y lo que aparece en pantalla es responsabilidad del director, me cabreo con Lawrence y ya está.

ID_D16_06832.dngLa otra Lawrence, Jennifer, es un regalo del cielo para los simples -solo Emma Stone y Jessica Chastain me han sorprendido tanto en los últimos años-, hambrientos como estamos de estrellas de cine. Teniendo mucho más de bombón que de pibón -por eso gusta tanto la moza- como intérprete se sobra y se basta para levantar el filme en sus momentos de impasse. Lawrence es una presencia auténtica, rotunda, que domina la escena y se queda con cada plano; a su lado, la verdad, parece pequeño hasta Woody Harrelson.

PD: Por cierto, el fugaz papelillo de Phillip Seymour Hoffman se queda corto, pero me callo porque huele a que en lo venidero tendrá mucha más cancha.

Tráiler

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Publicado el 26 diciembre, 2013 en EN CARTELERA: CRÍTICAS SIMPLES y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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