REMAKES: LA VERSIÓN AMERICANA (Parte I. France, mon amour cinématographique)

No-habrá-paz-para-los-malvados-y-Stallone-600x390No sé si andáis enterados, pero en Hollywood hay en marcha tres versiones norteamericanas de sendos éxitos del cine español; a saber: El orfanato, Celda 211 y No habrá paz para los malvados. Todavía están en fase de preproducción y ha trascendido poco de cada proyecto en particular. Sabemos que Mark Pellington (Arlington Road) dirigirá el primero, basado en un guión readaptado por Guillermo del Toro y Larry Fessenden; que la productora CBS Films es la que se ha hecho con los derechos para adaptar el segundo; y que Sylverster Stallone lidera el tercero, empeñado en ser el José Coronado yanqui. De cualquier manera, a mí esto me importa bien poco, de momento. La cuestión es que, pensando en esta tripleta de remakes, me he puesto a recordar el poco acierto que la meca del cine ha tenido, por lo general, cuando se ha puesto a versionar pelis de otros países.

the man who knew too muchNo creáis que los refritos son una moda exclusiva de estos años de ausencia de ideas y explotación de viejos taquillazos; ni tampoco que la copia es siempre peor que el original. El propio Alfred Hitchcock, por poner un caso paradigmático, se versionó a sí mismo para el público americano en El hombre que sabía demasiado (1956), film de mayor calidad que el homónimo estrenado en su Inglaterra natal en 1934 (ya que estamos en las islas británicas, recordaré al respetable el caso opuesto: los yanquis destrozaron la divertidísima Un funeral de muerte (2007) con una estúpida cinta de igual título en 2010, teñida de un humor ‘black’ de baja estofa).

FRANCIA: MON AMOUR CINÉMATOGRAPHIQUE 

Sin embargo, como dicta la lógica de la lengua común, en los USA han adaptado muy poquito de su madre patria. El filón lo han encontrado cruzando el canal de la Mancha, en Francia, hogar de la industria cinematográfica europea más potente. Especialmente entre los ochenta y noventa, la comedia gabacha -que siempre ha funcionado bastante bien- fue un surtidor de pelis que fotocopiar gracias al dramaturgo y cineasta Francis Veber: nada menos que doce de sus cintas tienen doble yanqui.

The-Man-With-One-Red-Shoe_LaEn su etapa de guionista Veber escribió El embrollón (1976), dirigida por un habitual del sainete galo, Eduard Molinero. Sin ser una de sus grandes obras, el maestro Billy Wilder (El apartamento, Con faldas y a lo loco) consiguió un resultado mejor que el susodicho en Aquí, un amigo (1981). La inmensa mayoría de las versiones sobre films de Veber son horribles, aunque las originales galas tampoco fueron piezas inolvidables, no nos engañemos. Componen el listado de ventosidades fílmicas los siguientes títulos:

Su juguete (sobre El juguete), dirigida en 1982 por un irreconocible Richard Donner (Los Goonies, Arma letal).

Rooney-Mara-side-effects1El hombre con el zapato rojo (sobre El gran rubio con un zapato negro), protagonizada en 1985 por Tom Hanks.

De jungla a jungla (sobre Un indio en París), que supuso el segundo y fracasado intento en 1997 de relanzar la carrera en la pantalla grande del humorista Tim Allen.

Un lío padre (sobre Los compadres), con Robin Williams y Billy Crystal, también de 1997.

La cena de los idiotas, de 2010, (sobre el taquillazo La cena de los idiotas), una gilipuertez que pretendió voltear con humor americano una cinta que sólo tiene sentido desde la hilaridad francesa y, más concretamente, desde la parisina.

22-07-08-Peliculitas-3988151Alcanzan el mínimo exigible, aún siendo bastante flojas, Tres fugitivos (1989), sobre Dos fugitivos, que versionó el mismo Veber; y Poli con suerte (1991), sobre La cabra. El único remake de una peli del guionista y cineasta galo que mereció la pena hacerse es Una jaula de grillos (1996), sobre la también muy exitosa Vicios pequeños. En esta ocasión, el mentado Williams, Gene Hackman, Nathan Lane y Dianne Wiest formaron un tronchante equipo que le dio personalidad propia al asunto respecto de la original.

Además de Veber, los remakes de comedias franchutes desde los ochenta han sido muy comunes, generalmente con resultados que van de lo mediocre a lo pésimo:

La mujer de rojo, en 1984 (sobre Un elefante se equivoca enormemente), con el insoportable Dudley Moore.

– La entretenida Tres hombres y un bebé, en 1987, ¡¡dirigida por Leonard Spock Nimoy!! (sobre Tres solteros y un biberón).

– La terrible Oscar ¡quita las manos! (1991), incursión en lo ¿cómico? de Sylvester Stallone (sobre Oscar, una maleta, dos maletas, tres maletas, con el mítico Louis de Funès).

tumblr_mcvnv7WvAu1qizzkoo1_400Mi padre ¡Qué ligue! (sobre Mi padre, mi héroe), en la que Gérard Depardieu interpretó el mismo papel que en la original. Sirvió para el debut en 1994 de una jovencísima Katherine Heigl, mucho antes de Anatomía de Grey y de convertirse en la última reina de la comedia romántica.

– La decente Nueve meses, de 1995 (sobre Nueve meses), con Hugh Grant elevado a la máxima potencia y Chris Columbus tras la cámara.

El amor tiene dos caras, de 1996, sobre la cincuentera El espejo tiene dos caras.

Dos colgados en Chicago, de 2001, sobre el muy divertido boom de recaudación Los visitantes ¡No nacieron ayer!.

los visitantes– La vomitiva Taxi: derrape total (2004), que masacró la simplísimamente cachonda comedia de acción Taxi Express.

Las otras adaptaciones que en los últimos treinta años ha hecho Hollywood del cine gabacho pertenecen a dos tipos: acción y clásicos. Respecto del primer tipo, mejor habría sido dejar Nikita, dura de matar tal como nos la había regalado Luc Besson: La asesina (1993) fue un vacuo intento de no se sabe muy bien qué, hecha tampoco se sabe muy bien cómo. Sin embargo, siempre hay excepciones que justifican los errores pasados. Así, la estupenda El fuego de la venganza (2004), dirigida por Tony Scott, superó con creces la calidad de la ramplona Bala blindada; claro que, en esta ocasión, el guión corría a cargo de Brian Helgeland (L.A. Confidential, Mystic river).

diabioliquePor lo que respecta a los clásicos, siempre es estúpido hacer estupideces. Así se explica la existencia de films que nadie recuerda como las innecesarias El beso de la mujer pantera (1982), sobre La mujer pantera, de Jacques Torneur; La noche y la ciudad, protagonizada en 1992 por Robert De Niro, versión de Noche en la ciudad, de Jules Dassin; y Diabólicas (1996), sobre Las diabólicas.

También les dió en EE UU por darle cancha a remakes de cintas de la llamada Nouvelle Vague, sobre la que ya sabéis qué opinión tengo. Copiaron de François Truffaut la repelentísima Jules y Jim en Una alhomada para tres (1980) y El amante del amor en Mis problemas con las mujeres (1983); de Claude Chabrol calcaron La mujer infiel en 2002 con Infiel; de Jean-Luc Godard, la insultante Al final de la escapada en Vivir sin aliento (1983).

CONTINUARÁ…

PD: Adjunto tráilers y vídeos de algunas de las versiones yanquis.

Escena de El hombre que sabía demasiado (1954)

Escena de Aquí, un amigo (1981)

Tráiler en inglés de Tres hombres y un bebé (1989)

Tráiler en inglés de Tres fugitivos (1989)

Tráiler de Poli con suerte (1991)

Tráiler en inglés de Nueve meses (1995)

Tráiler de Una jaula de grillos (1996)

Tráiler de El fuego de la venganza (2004)

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Publicado el 1 mayo, 2013 en NOTICIAS SIMPLES y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Pues a mi sí que me gustó OSCAR.. la de Stallone. En aquella época, yo era un chaval de 12 años sin malicia pero aficionado a los más grandes: Arnold y Stallone. Hiciesen lo que hiciesen me parecía bien. Y hoy en día hace tantos años que nos conocemos, que me siguen pareciendo geniales.

    Siguiendo en la linea de mi juventud, “Poli con suerte” me tenía enamorado. En mi casa llamabamos a esa película “La del gafe”. Sí, lo sé. No nos comíamos mucho la cabeza

    Coincido TOTALMENTE en que el remake de “La cena de los idiotas” no tiene ningún sentido. La original es una maravilla. La americana una M. Y yo me pregunto: “Los yankis, realmente, ¿pensarán que la han hecho mejor? ¿Acaso hacía falta rehacerla? Es que estos yankis, son muy yankis.”

    Lo mismo, es aplicable a “Un funeral de muerte”… ¿pa que os gastáis las perras haciendo eso?

    Yo creo que la mayoría las adaptan sin pensar. Es una excusa para hacer una película para los americanitos que huyen al oir “cine europeo”. Me parece muy bien que se las hagan “de ellos para ellos”.. pero solo pido una cosa, si se las llevan ¡que no las vuelvan a traer!

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