Crítica // AMOR (o la honestidad de la desesperanza y la falta de tijeras)

Amour - Jean-Louis TrintignantDigna de reverencia por su capacidad para sobrecoger al espectador a través de una honestidad tan descarnada como poco usual, Amor adolece de un exceso de metraje que impide mi subida al carro del aplauso incondicional que le dedican unánimes crítica e industria. Pero lo que es de justicia, es de justicia: el film de Michael Haneke dispara certeramente a la línea de flotación del alienamiento posmoderno respecto de la vejez, la enfermedad y la muerte; y lo hace desde la desesperanza de un nihilismo bienintencionado que seca la garganta y contrista el alma.

Haneke desnuda su puesta en escena de trucos sentimentales y efectismos para radiografiar el descenso a los infiernos de un anciano matrimonio enfrentado a la crudeza de un dolor que soportan sin bandas sonoras consoladoras ni diálogos supérfluos, todo a pulmón. El cara a cara del público con el sufrimiento de los personajes supone tal mazazo que uno está demasiado jodido para llorar. Así, el director austríaco mantiene la narrativa descreída de su gélida visión de la realidad y en los primeros dos actos apabulla al espectador con una tremenda demostración de genio en la redacción de diálogos y un montaje pseudodocumentalista, con su habitual fotografía casera.

amourLa desconcertante franqueza de la cámara y las palabras de Haneke son de un enorme mérito; es complicado ir tan a pelo técnicamente y no manufacturar un muñeco seco y aburrido. Por eso cabrea tanto que el cineasta europeo siga teniendo un deje ‘nouvelle vague’ en el último acto de la peli. Lo siento mucho, Michael, pero dejar la cámara plantada dos minutos mientras vemos cómo alguien corta unas flores o pasan diapositivas de cuadros expresionistas es una chorrada (por no hablar de las escenitas con la paloma). Yo soy muy tonto para las fumadas intelectualoides, así que no me vengas con simbolismos demasiado enrevesados: las metáforas, entendibles por cerebros simples y que sean algo más que eso, por favor.

Otra cuestión, aunque ya sabéis que no me gusta mucho juzgar moralmente las pelis, es el modo en que se nos presenta la enfermedad y la vejez. El punto de vista no es neutral; el mismo título del film se corresponde con el calificativo del autor al comportamiento de uno de los protagonistas. Pero más allá de determinadas decisiones que toma este, que merecerían un juicio aparte, hallamos un barniz de sinsentido y abandono en todos los fotogramas de la cinta que es el lumpen existencial de sus personajes. El estado emocional de la cinta es del hombre enfrentado sin respuesta alguna al gran interrogante del sufrimiento humano.

[SPOILER ALERT ON] La decisión eutanásica (por amor te mato para que no sufras más) y la concepción del amor están limitadas por la acomodaticia moralidad que deja en pie el nihilismo. Pero si al hombre le cierras la posibilidad de la trascendencia, le cierras el cielo; y no hay más salida ni verdad que la que propone Haneke. Eso debe aceptarse. Frente al dolor no valen moralinas ni discursos voluntaristas o sentimentales, solo vale la experiencia. Si no se tiene más que la del vacío, la respuesta será tan terriblemente desoladora como la de este film. Pero si existe algo que nos trascienda y se tiene experiencia de un amor que consuela y fortalece (de verdad, sin comidas de tarro ni supersticiones oníricas), entonces la respuesta es otra. Y descubrir eso es a lo que jugamos cada día. [SPOILER ALERT OFF]

amour-setTan feroces como la batuta de Haneke son las interpretaciones de Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant. La primera está soberbia. Hay, de hecho, un par de miradas en la parte final de la peli que hielan la sangre de puro (terrible) significado; aunque yo siempre he sido reacio a premiar actuaciones en las que se den gestos exagerados de enfermedad, muchas veces más poderosos por su impacto emotivo que por el subtexto del asunto. Debemos, no obstante, reconocerle a Riva que no se queda ahí y basa su trabajo en una portentosa expresividad. En cuanto a Trintignant, sabe darle el cariz tierno (que no ñoño) a Georges, un hombre enamorado de su mujer, entregado a su cuidado, que la ama con locura y al que atacan sin piedad los demonios del deterioro. No entiendo cómo no ha salido más su nombre en la presente temporada de premios, la verdad.

Amigos simples: ésta es una de esas pelis que quisiera recomendar a todo el mundo pero que sé muchos no querrán soportar. Una bofetada con goteras que no dejará indiferente a nadie, que conmueve, cabrea y asusta. Entiendo al que no desee atreverse a los codeos con el sinsentido y, por ello, precisamente considero que la tarea fundamental  de todo ser humano es buscar la belleza, que existe. Y es el amor.

Tráiler de Amor

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Acerca de davidsimple

Soy un joven valenciano licenciado en Periodismo. Mi pasión por el séptimo arte me ha llevado a comenzar esta aventura en el mundo blog.

Publicado el 14 enero, 2013 en EN CARTELERA: CRÍTICAS SIMPLES y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. yo soy de las que no querra soportarla , me afecta demasiado personalmente , pero como soy un poco masoca quizas si la vea

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