Crítica de estreno // MILLENNIUM: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES, de David Fincher

En las últimas semanas me he cansado de leer críticas negativas o, cuanto menos, indiferentes hacia el último film del maestro David Fincher, Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Lo digo porque existen pocas sensaciones mejores para un cinéfilo que salir de una sala de proyecciones satisfecho y mearse conceptualmente en todo lo leído y escuchado antes de tener una opinión propia. Millennium es cojonuda. Disculpad mi lenguaje pero es hijo de la mala leche que se ha ido agriando en mi paladar conforme comparaba lo que veía en la pantalla con las duras palabras que algunos sabios de las estrellitas habían dedicado a la película. No me ciega el fanatismo, no creáis; he visto fallos en ella pero, en mi opinión, el resultado obtenido, habida cuenta de la materia prima dramática con la que se contaba, es magnífico. El peor de los errores de los que se puede acusar a este film -y que lastra sus posibilidades de brillantez-  no es achacable a Fincher, Zaillian o a los montadores: sencillamente, la historia de Larsson no da más de sí.

Ojalá la mayoría de albañiles de estudio que pueblan Hollywood fuesen capaces de construir una historia con el estilo, el ritmo y la puesta en escena que tiene la nueva obra del director de Seven, Zodiac y La red social. En ningún momento aparece la siniestra sombra del aburrimiento, a pesar del denso ambiente que logra crear Fincher desde el primer plano hasta el último (o, quizás, gracias a él). Me sigue impresionando la capacidad del cineasta de Denver para narrar historias de un modo que combina la concepción del cine como entretenimiento con el obsesivo preciosismo del que ama el detalle, como un bibliotecario con su registro de libros o un relojero con el tic tac de sus relojes.

El relato es sólido, enérgico y, al mismo tiempo, alejado emocionalmente de la trama, dejándonos que pensemos de sus personajes lo que nos salga de las narices. Me asombra cómo el descarnado nihilismo del subtexto penetra en el corazón del espectador sin que éste lo advierta. Así, la oscuridad del mundo que retrata el film se agarra al tuétano de uno con la inadvertida soltura a la que nos ha acostumbrado la mano de Fincher. Todo parece no intencionado, realmente natural.

No sé por qué debe haber dragones, templarios o duquesas emperifolladas en un film para que sea nominado al Oscar por su dirección artística. Millennium no tendrá su candidatura en los próximos premios de la Academia pero dudo que muchas la merezcan más. Su fotografía es sobria  y directa y su montaje excelente en la definición del ritmo en cada escena. Y qué decir de la metálica partitura compuesta por Atticus Ross y Trent Reznor: plomiza como copos de nieve y punzante como el viento helado según obligue la imagen que se nos muestra. Además, la banda sonora de Ross y Reznor nunca explica el subtexto al que, en realidad, hace referencia lo que vemos, simplemente nos empuja para que seamos nosotros los que lo descubramos.

El reparto es también otro acierto: mil patadas le da Rooney Mara a la Liz Salander de la sosainas de Noomi Rapace. Mara consigue hacer de Salander un enigma rocoso que, sin embargo, explica su tragedia en cada mirada y con todos sus silencios. El mejor Daniel Craig en mucho tiempo me lo he encontrado como Mikael Blomkvist, ¿quién me lo iba a decir?: elegante pero torpón, inteligentemente dibujado para que no lo despreciemos ni nos parezca un héroe. Y todos los secundarios están estupendos aunque aún me pregunto por qué gaitas Joel Kinnaman (coprotagonista de la magnífica serie The killing) ha aceptado un papel de relleno -creo que dice una frase- por muy importante que sea esta película.

Supongo que algunos se hartarán a maldecirme tras ver la película pero lo cierto es que ésta es de esas ocasiones en que me importa un comino: he disfrutado con Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres cual gorrino en un lodazal. Para finalizar lanzo una pregunta al aire: ¿creéis que los epílogos del desencanto que está rodando Fincher en sus últimas películas pueden considerarse ya una firma personal? Ahí lo dejo.

PD: No lleguéis tarde al cine u os perderéis unos de los mejores títulos de crédito que vais a ver en vuestra vida.

e tl u

Tráiler de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (subtitulado)

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Acerca de davidsimple

Soy un joven valenciano licenciado en Periodismo. Mi pasión por el séptimo arte me ha llevado a comenzar esta aventura en el mundo blog.

Publicado el 14 enero, 2012 en EN CARTELERA: CRÍTICAS SIMPLES y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Hola,
    Buena crítica. Coincido en la mayoría de las cosas contigo. Sobre todo en esa obsesión por el detalle que tiene Fincher y que se muestra en la mayoría de los planos. En esta película me he dado cuenta en escenas realmente violentas (violación, protagonista atado en el sotano) que FIncher se esfuerza en manejar muy bien los elementos del lenguaje audiovisual, transmitiendonos por tanto, no solo una historia que no da más de si, sino parte de lo que pueden llegar a sentir los persoanes.
    No obstante, intentaré dejar una crítica en mi página, aunque no sea el más indicado para hablar, ya que soy un profundo admirador de Fincher. Además, en esta película he visto mucho de Fincher. Cuando el goro está atado en el suelo me ha recordado a Seven, y el plano de la puerta del sotano a alguno de la puerta de “La habitación del pánico”.

    • Me alegro de que te haya gustado. Es curioso lo que dices sobre la utilización del lenguaje audiovisual para hablarnos de los personajes. Fincher siempre ha conseguido -al menos conmigo- que el espectador empatice con los personajes dejándonos ver las debilidades que los convierten en personas de carne y hueso.

  2. Si el director o la película me interesan, no suelo leer críticas antes del visionado en cuestión. Mi interés por el último trabajo de David Fincher no se vio afectado en absoluto por alguna que otra crítica negativa (que, por supuesto, no leí) de las que por ahí circulan. Sin embargo, y debido en parte a esto, al leer las tres primeras líneas de la crítica de ‘davidsimple’ no dudé ni un momento en proseguir leyendo hasta el final. Se agradece, pues, poder leer una crítica como ésta.

    En cuanto a la ‘pregunta al aire’ que se menciona al final del texto, si que es verdad que hay similitudes en la manera que tiene Fincher de rodar sus climax finales. Si existe una conexión entre ellas, lo cierto es que el director de ‘Seven’ pone en relieve que lo que anhelan sus personajes es, en el fondo (y aún sin saberlo), un poquito de conexión humana, aunque ésta no se vea correspondida tal y como nos deja entrever en dichos finales. El magnífico final de ‘La red Social’ es un ejemplo de esto, aunque en este caso podría verse también como un reflejo de los ‘efectos de facebook’.

    En la crítica de ‘Caimán (CdC)’ de este mes sobre el presente film, y con la que estoy (al menos en su reflexión final) bastante de acuerdo, se habla de esto mismo. No se menciona el paralelismo, arriba citado, con ‘The Social Network’, pero si se habla del climax especialmente anticlimático de ‘The Girl with the Dragon Tattoo’.

    • Totalmente de acuerdo con lo que dices sobre los epílogos. En mi opinión, el mejor ejemplo de la muestra del anhelo profundo de un personaje en la filmografía de Fincher es el final de ‘Zodiac’.

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