EL CINE MOLA MÁS EN BATÍN

A Paquito no le gustan los días de lluvia; tampoco le gusta no tener plan. A Paquito no le gustan las tardes de invierno en casa ni los fines de semana sin jornada liguera; ni los pijamas; ni los calcetines por dentro. Por eso hoy Paquito está triste: es domingo y no hay fútbol. Y llueve mucho fuera, más allá de sus paredes de gotelé ochentero. Además, no hay nada que hacer. Los amigos de Paquito tienen comidas familiares, vacaciones o fiebre; y sus compañeros de piso están en el pueblo. Ha llegado la tarde y aún está en pijama. Las perspectivas vespertinas no podrían ser peores para Paquito.

Después de comer Paquito se echa en la cama a ver si le entra el sueño otra vez. Ayer salió, bebió, bailó para ligar, no ligó, dejó de bailar y siguió bebiendo. Las consecuencias de sus actos se han traducido hoy en levantarse a la hora del telediario y comer macarrones fríos del viernes con tres litros de agua. Y no puede conciliar el sueño. Se recuesta de lado sobre su colchón con la mente en blanco. Repara en la prueba de que ayer comió en casa de sus padres: un batín colgado en el perchero. A Paquito tampoco le gustan los batines. Siempre ha tenido calefacción y le han parecido una prenda innecesaria. Pero en su piso de estudiante no hay modo artificial de entrar en calor. Así que, puesto que no tiene sueño y sí tiene frío, se levanta, se calza sus acolchadas zapatillas de andar por casa y se ciñe el batín que le ha comprado su madre.

Al acercarse a la puerta percibe una corriente de aire congelado que le provoca una tiritona fulminante: se ha dejado la puerta del balcón abierta. Camina hasta el salón dispuesto a cerrarla y, tras hacerlo, ve la televisión apagada y suspira porque vuelve a recordar que hoy ni messi ni casillas le van a amenizar la tarde. Cuando ya se dispone a regresar a sus aposentos sin objetivo alguno un destello de luz capta su atención. Lo ha provocado la débil bombilla de una lámpara reflejada en la funda de plástico de un DVD que hay sobre la mesita. Observa la portada: es una peli de esas épicas con aventuras, batallas, héroes y damiselas. Sin nada mejor que hacer se sienta en el sofá con su batín y sus pocas expectativas y le da al play de su mando a distancia.

Sin embargo, la peli resulta inesperadamente interesante: el protagonista debe vengar la muerte de su familia a manos de un malvado y siniestro conde. Entre espadazo y hachazo Paquito empieza a sentirse cómodo en su batín; deja sus pantuflas en el suelo y se recuesta en el sofá. En la pantalla pasan cosas cada vez más intrigantes. El caballero participa en una justa para financiar su expedición y allí conoce a una bella dama de rojos cabellos de la que se enamora perdidamente. El escalofrío que recorre el cuerpo de Paquito en ese instante tiene mucho que ver, no sólo con lo que ocurre frente a él, sino sobre todo con que necesita algo más que los calcetines y el pantalón pijamero para cubrir sus extremidades inferiores. En ese momento Paquito advierte la presencia de una manta pequeña -conocida en el piso como la “mantita”- en el sillón contiguo al sofá. Ya está solucionada la cuestión de la pernera y Paquito puede volver a concentrarse en sus mandobles medievales.

En la calle llueve cada vez más pero a Paquito le importa cada vez menos; lo tienen absorbido 42 pulgadas. El caballero ha batallado mucho hasta encontrar al malvado señor feudal que lo dejó huérfano. Pero, tras hallarlo, y a un paso de ejecutar su venganza, descubre que su sanguinario enemigo es el padre de la mujer que ama. Paquito ya no se acuerda de la lluvia ni de Messi ni de encender la luz (porque ya se ha hecho de noche). Quiere saber cómo acabarán el héroe, el malo y la pelirroja. Paquito sabe que el protagonista debe decidir entre la venganza o el amor. Con su espada sobre el cuello del despiadado asesino, el caballero pronuncia estas palabras: “Vuestra mano derramó la sangre de mi padre, de mi madre y de mis hermanos para que mi estirpe desapareciese. Yo escapé entonces de su crueldad y he cabalgado mucho hasta encontrarle. Pero hoy no mancharé mi acero con su sangre. Le dejaré vivir para que vea a mi estirpe multiplicarse ante tus ojos; para que vea a mis hijos corretear en sus tierras; para que me vea a mí gobernar su señorío. Y será mi escudo el que adorne cada estancia de su castillo, el que se dibuje en cada estandarte y el que presida mi lecho y el suyo. Y esto sucederá así porque mañana al rayar el alba desposaré a mi mujer en su capilla, bendecido por su obispo. Porque, mi señor, la mujer que amo y que me dará descendecia es su hija”.

A Paquito se le escapa un “¡sí!” triunfante. Sin darse cuenta se ha puesto de pie sobre el sofá, la manta ha caído, el batín es ya su cota de malla y el mando a distancia lo blande como una espada. Todavía está emocionado cuando aparecen los títulos de crédito precedidos por el apasionado beso del caballero y su amada. Sentado en el sofá con una sonrisa de oreja a oreja oye cómo se abre la puerta y entra uno de sus compañeros de piso que ha vuelto del pueblo. Al entrar en el salón le dice que tiene Paladín y que va a hacer un chocolate (ahí Paquito casi se mea encima del gusto).

Hoy algo ha cambiado en la vida de Paquito. Tiene su batín, que ya ama; sus pantuflas, que ya amaba; su mantita y la hermosa lluvia del exterior. Al cabo de un rato llegan los amigos sanos, ya libres de compromisos familiares. Y traen debajo del sobaco un Risk. Paquito no aguanta más y se va a mear. Cuando regresa al salón ya están todos con el chocolate desafiándose sobre el mapamundi de las conquistas. De repente, uno de los arriesgados jugadores recuerda que la semana siguiente se estrena una peli interesantísima de la II Guerra Mundial. Paquito pregunta sin meditarlo, imbuido por un espíritu caballeresco: ¿Creéis que me dejarán entrar con el batín?

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Acerca de davidsimple

Soy un joven valenciano licenciado en Periodismo. Mi pasión por el séptimo arte me ha llevado a comenzar esta aventura en el mundo blog.

Publicado el 27 noviembre, 2011 en RELATOS SIMPLES. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. jajajajaja!!!! Sin palabras amigo!!!! Esta me la apunto para un monologo o algo…

    Esto también es un momentazo de cine!!! Haz el favor de ponerle la etiquetilla correspondiente… estoy por decirte que me voy a grabar a mi chiquillo saltando en el sofá!!! Pero es que yo casi me pongo de pie en la silla!!!

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