(500) DÍAS JUNTOS, de Marc Webb (2009)

Muchos autores confunden la innovación estilística con el derrumbe de los principios esenciales del relato. Por ello, en lugar de ofrecer una historia fresca contada de un modo sorprendente acaban filmando idioteces confusas sin lógica ni ritmo dramático. Pero de vez en cuando surge un director que soprende al cinéfilo simple con una narración distinta, como sucedió hace un par de años con la estupenda (500) Días juntos. Lo inesperado de la llegada de dicha cinta lo multiplicaron las circunstancias que rodearon su estreno. En primer lugar, el momento en que desembarcó en las salas de cine: el verano. Lo habitual de la época estival es que la cartelera esté ocupada por blockbusters cada vez menos pensados para el cinéfilo simple y más enfocados al cinéfilo idiota. Como en verano es cuando la gente más gusta de acudir a los templos del séptimo arte los productos comerciales de menos calidad aguardan al calorcillo para salir a la luz. Por esa razón, un simple que acude a ver una buena comedia romántica o una impagable sesión de acción a base de tiros y explosiones en una tórrida noche de julio o agosto corre el riesgo de tragarse auténticos truños con pósters engañosos.

La otra circunstancia que convirtió en sorprendente la calidad de (500) Días juntos es que se trataba de la ópera prima de su director, Marc Webb. Pero, desde esos días soleados de 2009, su nombre está apuntado en las libretas de muchos cinéfilos como uno de los nuevos cineastas a los que seguir la pista. No en vano, es el tipo encargado por Sony Pictures de devolver a Spiderman a la gran pantalla el próximo 2012.

Webb da instrucciones a Gordon-Levitt durante el rodaje.

La narración de Webb comienza con un tremendo spóiler de lo que va a ocurrir con la historia de amor que relata. Partiendo de ello, el montaje de la cinta recorre el paso del tiempo del noviazgo de los dos personajes principales guiado por el transcurrir de las estaciones. La curiosa apuesta narrativa de Webb se completa con una mezcla de géneros realizada de un modo tan natural y limpio que no resulta forzado ni extraño. Hay, incluso, un pequeño número musical que, por supuesto, tampoco desentona. Pese a que estemos ante una comedia romántica sinceramente realista, guionistas y director consiguen que no pierda el encanto de la esperanza amorosa, que es el espíritu del género al que (500) días juntos pertenece más por devoción que por el uso de sus clichés dramáticos. Cuesta encasillar la cinta de Webb pues contiene muchos elementos conocidos pero estructurados de uno modo completamente distinto: la escena donde los protagonistas se conocen, el modo en que avanza su relación amorosa, etc.

Deschanel y Gordon-Levitt, una pareja con enorme química.

La frescura de los diálogos escritos por Scott Neustadter y Michael H. Weber encuentra su vehículo perfecto en el lenguaje cinematográfico de Webb, pues ambos son cercanos a lo cotidiano sin caer en lo vulgar. Todas las decisiones de los libretistas son inteligentes, ricas en matices y cuidadosas con no resbalar en la fácil pretensión del que desea ser distinto creando unos personajes extravagantes. En lugar de eso, el guión habla de unas personas que podrían existir y en las que el espectador se reconoce sin problemas.

Además, los personajes de Neustadter y Weber parecen escritos para Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel. Los dos ofrecen unas interpretaciones altamente solventes, consiguiendo el objetivo de toda actuación: dar vida a lo redactado sobre papel, hacer creíbles a las personas descritas por la pluma de los guionistas. Gordon-Levitt obsequia al espectador con un trabajo realmente exquisito. Así, la empatía que logra despertar en el público para con él es feroz e irrompible. Por su parte, Deschanel se destapa en el film de Webb como una actriz con galones para mucho más que lo que le consiguen sus agentes. Su tono de voz es siempre adecuado, ofreciendo una cantidad de registros expresivos enormemente amplia, de manera que no necesita hablar demasiado para hacer evidente el estado emocional de su personaje cada vez que aparece en escena.

Zooey Deschanel es, además de actriz, cantante, como demuestra sobradamente en el film.

En conclusión, que ningún cinéfilo simple debe perderse este maravilloso cuento posmoderno repleto de momentos cinematográficos únicos. (500) Días juntos tiene lo que todos le pedimos a una comedia romántica y algo más. Por si faltara algún aliciente, la película de webb posee un final hermoso que huye de lo convencional y se descubre inspirador. Su belleza de andar por casa reside en lo atada a la realidad que está no sólo el precioso instante final sino todo el metraje que lo ha precedido.

PD: Adjunto el tráiler subtitulado, una entrevista a Zooey Deschanel sobre el film (subtitulada en inglés), otra a Joseph Gordon-Levitt, un pequeño vídeo con Marc Webb en el Festival de Sundance y una interesante conversación entre Deschanel y Gordon-Levitt sobre música (en inglés).


Anuncios

Acerca de davidsimple

Soy un joven valenciano licenciado en Periodismo. Mi pasión por el séptimo arte me ha llevado a comenzar esta aventura en el mundo blog.

Publicado el 2 octubre, 2011 en EN CARTELERA: CRÍTICAS SIMPLES y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: