UNITED 93, de Paul Greengrass (2006)

u93

Cartel del estreno de 'United 93' en España.

La macabra imagen que ha quedado grabada en la mayoría de nuestras retinas cuando pensamos en el 11 de septiembre de 2001 es la de las torres gemelas desplomándose. Pero el World Trade Center no fue el único escenario de aquella tragedia. Muchos ni si quiera recuerdan que hubo otros dos aviones que se estrellaron en aquella aciaga jornada de finales de verano. Además de lo sucedido en el Pentágono (dejaremos las teorías de la conspiración a un lado porque este no es momento ni lugar para ello) hubo otro aeroplano que no llegó a su destino: el vuelo 93 de la compañía United Airlines. Aunque no es posible asegurar qué pasó en el interior de ese Boeing 757 que se estrelló a las afueras de Pensilvania, la teoría principal (que respeta la trama de la película) apunta a que tras enterarse vía teléfono de lo sucedido en Nueva York, los pasajeros decidieron rebelarse contra los secuestradores para evitar que hicieran algo parecido con su aeronave.

Atreverse con hechos reales es siempre una aventura de complicado pronóstico para cualquier escritor o guionista. Si hallar los acontecimientos precisos para que un relato tenga sentido es una tarea difícil cuando un autor de ficción se pone a inventar desde cero, hacer ese descubrimiento en sucesos históricos reduce aún más las posibilidades de conseguirlo. La realidad no siempre tiene los golpes de efecto que necesita la estructura narrativa de una novela o una película. En el caso de lo ocurrido con el United 93 dicho problema se hace evidente.

Ante lo extremo de la situación, los pasajeros deberán tomar una decisión drástica.

La forma en que el guionista y director Paul Greengrass resolver lo espinoso de una adaptación a la gran pantalla de un hecho real resulta brillante por lo bien que comprende que narra algo que supera lo cinematográfico y alcanza lo realmente vivido por la audiencia. Teniendo claros los puntos dramáticos que debe presionar para que el film avance, Greengrass utiliza la técnica de un notable cineasta para elevar a lo excelente su ya fantástico trabajo como guionista. Así, decide que la fotografía se base en la cámara al hombro y, consciente de la omnipresencia del 11-S en el subconsciente del espectador, le da a su película el aspecto de documental que la hace más real todavía. Semejante derroche de estilo no es de extrañar de un tipo tan certero en el planteamiento puramente técnico de su corta filmografía (véanse las estupendas Bloody Sunday o El ultimátum de Bourne).

El director conversa con los actores que interpretan a los terroristas en una pausa del rodaje.

Otra de las decisiones más acertadas del director británico es no centrar el drama de los acontecimientos que narra en unos personajes en concreto. La desgracia acaecida a los  pasajeros del vuelo United 93 debe sentirse como un ataque de seres humanos contra otros seres humanos, como una fatalidad común que desencadena un llanto grupal. Para que el espectador empatice a ese nivel con los personajes Greengrass toma dos decisiones: redactar un relato con muchas voces sin que una misma ocupe mucho más tiempo que otra en el metraje (aunque, como es obvio, los terroristas y los pasajeros son los principales protagonistas) y utilizar a un casting de actores desconocidos. El que espere a Brad Pitt o a Russell Crowe tratando de salvar el avión lo tiene claro con esta película. De hecho, el reparto no incluye si quiera a secundarios medianamente conocidos. Así, se alcanza la meta rtística deseada: todas las caras de la cinta le parecerán a la audiencia los auténticos pasajeros del United 93.

El film de Greengrass se centra en el drama humano.

El resultado de todos los elementos puestos en juego por Greengrass -el único el artífice de este proyecto- asusta por su verosimilitud. Lo vívido de cada escena se traduce en el azote de un escalofrío constante, persistente y que machaca la conciencia en los instantes finales. No es una cinta fácil de ver pero es tan necesaria para sacudirnos de nuestro silloncito de existencia plana que nadie puede perderse la experiencia. El trágico final lo conocemos antes de que comiencen los títulos de crédito y puede que sea un freno para algunos espectadores. Sin embargo, la maravillosa humanidad que respira el relato compensa con creces la dureza de la verdad que nos hace presenciar. Sin duda, United 93 es una de las mejores películas de la pasada década. Verla es inexcusable.

PD: Adjunto primero un tráiler en castellano de la peli, luego uno HD en inglés que es mucho mejor y, finalmente, un documental muy cortito sobre el vuelo 93 de la compañía United Airlines. Saludos, simples cinéfilos!!

 

 

Anuncios

Acerca de davidsimple

Soy un joven valenciano licenciado en Periodismo. Mi pasión por el séptimo arte me ha llevado a comenzar esta aventura en el mundo blog.

Publicado el 23 julio, 2011 en NOTICIAS SIMPLES y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: